viernes, 5 de marzo de 2010

ARREBATOS CARNALES, Autor: Francisco Martín Moreno, Editorial Planeta

Al comenzar, en el prólogo dice:” Es un libro provocador que revela la condición humana y su inevitable rendición ante la pasión amorosa”. Y es justamente lo que despierta su lectura: una provocación para desear conocer más a esos personajes tan significativos, en distintos momento en la historia de México, porque además les quita el misticismo y aura de heroísmo que con el tiempo, diversos autores les han ido colocando, para ubicarlos en un contexto real, con sus propias emociones, sentimientos, pero sobre todo pasiones, que en mucho influyeron en sus acciones las cuales impactaron en el devenir de nuestro país. Brevemente se comentará acerca de cada uno de ellos:
MAXIMILIANO Y CARLOTA: AMORES Y DESAMORES IMPERIALES
La primera desavenencia surge a partir de que es un matrimonio por conveniencia, ya que son obligados a casarse sin apenas conocerse por que así lo exigen las reglas de la nobleza europea. Al no ser herederos directos de ninguna cortes, aceptan venir a gobernar a México, sin conocerlo y engañados. Existe un distanciamiento de pareja, tal que incluso se llega a crear el rumor de que Maximiliano es homosexual, pero en realidad indica el autor es bisexual, pues llega a tener un hijo con la sirvienta de la Casa imperial de Cuernavaca. En general es débil de carácter y le interesan más los placeres que gobernar a un país dividido y desordenado. Carlota tiene una relación con un soldado francés del cual resulta embarazada y para ocultarlo decide viajar a Europa, argumentando pedir apoyo para el Imperio Mexicano. Su hijo es dado en adopción sin saber a quién y ella es recluida en un convento hasta su muerte. Maximiliano acepta su destino y es fusilado en Querétaro.
PROFIRIO DIAZ:
Es un hombre extremadamente pasional. Pero dos mujeres influyen en su vida y en su toma de decisiones: Delfina Ortega Díaz, su sobrina carnal, la hija natural de su hermana Manuela, que inclusive llegó a tener en sus brazos recién nacida y con quien llegó a procrear varios hijos. Fue tanto su amor por ella, que sus últimas palabras antes de morir fueron: México y Delfina. La otra fue Carmen Romero Rubí, con la cual se caso cuando ella tenía 16 años y él 52, pero fue la que logró que se volviera un hombre elegante y refinado y que hizo que las personas cercanas a ellos adquirieran un estilo francés. Díaz fue un militar audaz, intrépido y exitoso; como gobernante fue duro y exigente, logro un avance inusitado en nuestro país, pero poco reconocido por los historiadores surgidos de la Revolución.
JOSE MARIA MORELOS: EL SACERDOTE DE LA LIBERTAD
La decisión de Morelos de hacerse sacerdote obedece a estar perdidamente enamorado de Francisca Ortiz, la cual le corresponde pero al final se la roba otro: Matías Carranco. Al verla perdida se retira a la vida cural, pero nunca la olvida y siempre en todos los pueblos que llegaba, ya siendo insurgente, la busca hasta que la encuentra se la arrebata a su rival y vive con ella toda esa época de guerra; hasta que Matías perteneciente al ejército Realista se la vuelve a quitar cuando Morelos es capturado y fusilado. Su dolor más grande antes de morir fue saber que la perdía para siempre en manos de su eterno rival.
FRANCISCO VILLA: EL BANDOLERO REVOLUCIONARIO
Un hombre apasionado y arrebatado en todo lo que emprendía, principalmente: El bandolerismo, la revolución y las mujeres. Amó a muchas, oficialmente se casó con 29, todas por la iglesia, aunque con ninguna duraba mucho, pues pronto se enamoraba de otra. Era notable la admiración que lograba en las mujeres lo que lo convertía en un hombre deseado y amado por ellas, a pesar de no ser físicamente guapo, era una persona carismática y su temperamento tan emotivo lo hacía ser atractivo hacia el sexo opuesto. La frase más relevante fue: “El día que un maestro mexicano gane más que un general tendremos otro país, un país mucho mejor”.
JOSE VACONCELOS:
El fundador de la Secretaría de Educación Pública, el llamado “Maestro de América”, el creador de la frase de la UNAM “Por mi raza hablará el espíritu”, el fallido candidato a la Presidencia de la República, uno de los más grandes intelectuales mexicanos. Fue un hombre lleno de pasiones que cautivaba a las mujeres por su gran inteligencia y por saber contagiar sus sueños e ilusiones. En cada época importante de su vida como político e intelectual siempre estuvo presente una mujer, ellas lo motivaban a seguir siempre adelante. A pesar de su gran cultura llegó a reconocer que “En el mundo de las emociones la razón no gobierna”
SOR JUANA INES DE LA CRUZ
La décima musa, el orgullo intelectual femenino de México y de su época, la mujer que supo vencer la misoginia de la Iglesia Católica y que fue capaza de convertirse en monja con tal de seguir adquiriendo cultura, que dedicó sus pasiones a los libros y a escribir: poesías, sonatas, redondillas y ensayos. Cultivo una gran amistad con las virreinas cuyos esposos llegaron a gobernar la Nueva España, era tanta su comunicación y acercamiento que llega a insinuarse cierto lesbianismo, el cual solo queda en una mala intención. La gran mujer intelectual, la que nunca se dio por vencida, finalmente cae abatida cuando es obligada a desprenderse de sus libros y cuando se le prohíbe escribir, pero postreramente dice: Pues podré decir, al verme expirar sin entregarme que conseguiste matarme más no pudiste vencerme.

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